POEMARIO: GEOGRAFÍA DEL DESEO: DE LA ROSA DE LOS VIENTOS. AUTORA: SANDRA INSUA JUNCAL.
MOVIMIENTO I: EL ESPEJO AJENO
(Observación y proyección)
Los amantes
MOVIMIENTO II: LA ELEGÍA DEL ALMA
(Duelo y purificación)
Poeta, no sigas llorando
INTERLUDIO I: LA BRÚJULA ROTA
(Entre el duelo y la exploración)
¿Qué norte sigue quien ha enterrado a su poeta?
MOVIMIENTO III: LA CARTOGRAFÍA DEL CUERPO
(Exploración y naufragio)
Los puntos cardinales
3.1. Norte: La vehemencia
3.2. Sur: La necesidad
3.3. Este: El capricho
3.4. Oeste: La decepción
INTERLUDIO II: EL DIARIO A BORDO
(Apuntes íntimos del viaje)
Viento del Este
Noche del Oeste
Amanecer en el Sur
Crónica del Norte
Última anotación, sin coordenadas
MOVIMIENTO IV: LA ANATOMÍA DE LAS RUINAS
(Análisis y diagnóstico)
Estados
4.1. Crisis
4.2. El desengaño
4.3. El final
4.4. Segundas oportunidades
INTERLUDIO III: EL PESO DE LA EVIDENCIA
(Catálogo forense del naufragio)
Seis ítems y uno final.
MOVIMIENTO V: EL CATÁLOGO Y LA SÍNTESIS
(Sabiduría e integración)
Tipos de amores
5.1. Amor platónico
5.2. Amor imposible
5.3. Amor adolescente
5.4. Amor unilateral
5.5. Amor incondicional
5.6. Amor imaginario
5.7. Amor ilusionado
5.8. Amor inconfesado
5.9. Amor inestable
5.10. Amor sin escrúpulos
5.11. Amor destructivo
5.12. Amor no correspondido
CENTRO: DE LA ROSA DE LOS VIENTOS
(Epílogo)
BREVE DESCRIPCIÓN
“Geografía del deseo” es un poemario estructurado como un ciclo en cinco movimientos que representa un viaje de autodescubrimiento emocional. Utilizando el paisaje costero gallego como un mapa simbólico, la voz poética transita desde la observación ajena del amor, pasando por el duelo personal, la exploración sensorial y el análisis de las heridas, hasta llegar a un catálogo de doce formas de amar que convergen en una sabia y serena integración. Es un libro sobre perderse en los mapas del deseo y encontrarse a sí mismo en el centro quieto de la experiencia.
SINOPSIS
El poemario se abre con el Movimiento I: “El Espejo Ajeno”, donde la voz observa a unos amantes en la playa, proyectando en ellos su propia compresión inicial y ajena del amor. Este acto desencadena a un viaje interior. En el Movimiento II: “Elegía del Alma”, debe enterrar a su “poeta” interior, aquella parte que creía en un amor idílico, iniciando un duelo que la deja sin brújula, como se plasma en el Interludio I: “La brújula rota”.
El Movimiento III, “La cartografía del cuerpo”, representa la fase de exploración y naufragio. A través de los puntos cardinales (Norte: la vehemencia, Sur: la necesidad, Este: el capricho y Oeste: la decepción), traza el mapa de su piel y sus experiencias amorosas, reconociendo cada dirección como un naufragio. Los apuntes íntimos en el Interludio II: “Diario de a bordo” documentan este tránsito.
En “La Anatomía de las Ruinas” (Movimiento IV), llega la fase de análisis. Clasifica los estados del desamor (crisis, desengaño y final) y realiza un inventario forense de los restos del naufragio (Interludio III: “El peso de la evidencia”), usando la razón para catalogar lo que solo puede vivirse.
La obra culmina con “El Catálogo y la Síntesis” (Movimiento V). Aquí despliega doce “Tipos de amores”, comprendiendo al final que todos son facetas de una única experiencia. En el epílogo, “Centro: De la Rosa de los Vientos”, la voz poética llega al “ojo quieto del huracán”. Desde este centro de sabiduría integradora, reinterpreta todo el viaje: los amantes del principio eran un reflejo de sí misma, los puntos cardinales las paredes de su crecimiento, y el viaje no era externo, sino hacia su propio centro. El ciclo se cierra con la comprensión de que la verdadera geografía se dibuja tras haberse perdido en todos los mapas propios.
TEMAS PRINCIPALES
El amor como territorio plural: No se aborda el amor como un sentimiento único, sino como un paisaje vasto y contradictorio, que se explora, cartografía y, finalmente, se integra.
El viaje emocional y el autoconocimiento: El libro traza un viaje íntimo que parte de la observación externa, pasa por el duelo, la exploración del cuerpo y la memoria, el análisis de las ruinas y culmina en una síntesis sabia.
El naufragio y la reconstrucción: La pérdida, la decepción y el dolor (“el hundimiento”) son tan centrales como la resiliencia, el inventario de lo sobrevivido y el hallazgo de un nuevo centro de quietud.
La cartografía íntima: El uso de mapas, brújulas, puntos cardinales y la rosa de los vientos simboliza el intento de dar coordenadas y sentido a la experiencia emocional y al deseo.
La integración de los opuestos: La obra busca y alcanza un punto de vista (el “centro”) desde el cual se reconcilian observación y vivencia, placer y dolor, pérdida y hallazgo, los distintos “amores” vividos.
BIOGRAFÍA
Sandra Insua Juncal (A Coruña, 14/09/1973)
Todo comenzó en el colegio, con mi profesora Victoria. Ella fue quien descubrió en mis textos algo especial, tanto que llamó a mis padres para confirmar que eran verdaderamente míos. Para disipar cualquier duda, un día me sentó sola al fondo del aula y me pidió que escribiera, allí mismo, un relato para un certamen. Aquella redacción ganó, y otras posteriores. Desde entonces me repetía, con una sonrisa firme: “de mayor deberías dedicarte a esto”.
Trabajo en la Consellería del Mar. Soy graduada en Trabajo Social y Contabilidad, y he desarrollado mi carrera entre dos ámbitos: profesional de la Administración actualmente, la intervención con minorías étnicas en el Ayuntamiento de A Coruña y el análisis económico y fiscal en una asesoría de empresas de ámbito privado. Quizás esta perspectiva híbrida haya ido filtrándose, sin yo pretenderlo, entre los versos.
Los poemas que forman este libro brotaron a lo largo del tiempo, de manera espontánea, sin otro propósito que el de acompañar mis días. Escribirlos fue un acto íntimo, un refugio silencioso.
Vivo en Oleiros, cerca del mar. Me encanta bañarme en la playa en cualquier estación del año. Comparto felizmente mi vida con toda mi familia, en especial con mis dos hijos Lucas y Colás: a quienes adoro profundamente y con los que disfruto día a día, al igual que con mis libros antiguos, el cine clásico y los paseos junto a mi perro Codechas. No podría dejar de mencionar a Samu, mi ahijado que es como un hijo-hermano pequeño para mí y por el que siento un gran amor incondicional.
ESTILO Y VERSOS DEL POEMARIO
El poemario presenta un estilo lírico-narrativo con una voz íntima y reflexiva. Utiliza un lenguaje simbólico y evocador, donde la geografía, el mar y la navegación se convierten en metáforas centrales. El registro varía desde un tono contemplativo y melancólico hasta fragmentos de una precisión casi forense. Se observa una estructura cíclica y conscientemente arquitectónica, con ecos y resonancias entre el principio y el final, creando una sensación de viaje completo y autorreflexivo.
Número de versos: 528
Número de palabras: 3.100
Texto del Poemario
(A continuación se incluye el texto completo, con formato depurado y consistente)
GEOGRAFÍA DEL DESEO.
UN CICLO EN CINCO MOVIMIENTOS.
Movimiento I: El Espejo Ajeno
(Observación y proyección)
LOS AMANTES
Se balancean los amantes,
y en el vaivén del columpio:
destellos de plata.
Gorros sobre sus cabezas.
En uno, un lazo azul.
Los troncos de los árboles
se tornan rojos,
como su sombrilla.
No la sostiene,
la apoya en el hombro.
¿De qué hablarán,
sentados frente
a un arco monumental,
que no se ve ni se toca?
Entre las rocas naranjas,
pequeños ramilletes
de hierba;
y sobre ellos,
los amantes.
Las olas danzan,
la brisa los envuelve.
Arena y sal,
los dos.
Espejo de doble cara.
Por un lado, el resplandor:
su imagen dichosa,
junto a su apasionado.
Por el otro, la oscuridad,
las cadenas
de su matrimonio,
que la atan,
que la oprimen.
Las manos que antaño
la llevaban
al país de los sueños,
ahora se han convertido
en carceleras.
Son su estigma.
Porque duelen,
más que curan.
Porque hieren,
más que acarician.
Suena la música apresurada
para los vehementes.
Esa melodía,
no les sirve de consuelo,
pero los sacia
cual oasis,
mientras los pasos
de su existencia,
caminan a través
de un desierto.
Se apaga el joyero de cuerda.
Un hondo vacío
penetra en su lánguido sueño.
No desean separarse.
Esta vez, huirán juntos.
Apresurados,
desnudos,
heridos,
repudiados,
entusiastas.
Y aún descalzos,
con los pies en llagas,
no se rinden:
los amantes.
Alza su corona deslumbrante,
el juez que los vigila.
Inmóvil,
sigiloso centinela
sobre su lecho de lino.
El sentimiento poderoso
de sus ojos al mirarla.
El suspiro,
un llanto poseído,
generoso guardián.
Persistencia encadenada,
enlace divino.
Pescador sin red,
anzuelo sin caña,
No renuncies a tu delirio,
aunque el mundo
sea un muro ciego.
Y yo, desde mi orilla,
entendí la primera lección:
todo amor
es un país ajeno
hasta que se habita
con los pies descalzos.
Ellos aún no lo sabían.
Yo tampoco.
Pero el mar,
testigo eterno,
ya trazaba en la arena
la primera línea del mapa
que habría de perderme.
Movimiento II: La Elegía del Alma
(Duelo y purificación)
POETA, NO SIGAS LLORANDO
Hermoso plumaje pardo,
el viento esparce tu grano.
Manchas negras y rojizas,
lustroso cuerpo lozano.
Sentí romperse mi alma
Por la mañana temprano.
Corrí, al no poder volar,
al oír un trino lejano.
Gorjeos, suave brisa,
lágrima que ha brotado.
Clamor, súplica a la vida,
canto inútil, canto llano.
Lenguas del entendimiento,
ser, sin poder ser humano.
¿Por qué gimes dulce pardal?
No sigas sufriendo en vano.
Descansa en mi regazo,
te meceré mientras tanto.
Cerraré tus ojos de miel.
Poeta, no sigas llorando.
Pura ave fringílida,
apurada te has marchado,
sin posar cual es tu hábito,
una amapola en mi mano.
Gallardía fue viveza,
luctuoso desgraciado.
Mi dócil y tierno gorrión,
la aurora te está llamando.
Lo enterré junto al mar,
donde las olas
cantan salmodias.
Era la parte de mí
que creía
que el amor
era sólo plumas y trinos.
El viento se llevó
el último gorjeo.
Ahora el viaje
sería a ciegas,
sin brújula,
sin norte,
sin plumas.
Sólo la huella
del poeta muerto
marcando el compás
de mi sangre.
Interludio I: La brújula rota
(Entre el duelo y la exploración)
¿Qué norte sigue
quien ha enterrado
a su poeta?
La aguja gira enloquecida,
embriagada de sal y sol,
señalando el vacío
entre los puntos.
He olvidado
como regresar
y cada bifurcación
es un espejismo.
Camino con mapas de lluvia,
que se deshacen
en mis manos.
El faro grandioso
que ayer guiaba
hoy es una pregunta
en la niebla.
Una sombra inquietante
que se funde
con mi silueta
al atardecer.
En vano busco
las constelaciones
en la palma de mi mano,
pero las líneas
son ríos secos,
geografía
de un territorio inerte.
Tal vez no haya rumbo,
apenas este girar perpetuo,
este aprender a navegar
por coordenadas de ausencia.
El horizonte
es una línea embustera
que retrocede
a cada paso.
Y yo, aprendiz de náufraga,
soporto el peso
de un compás cruel
que señala el rincón oscuro
donde el corazón
dejó de latir.
Y sin embargo,
algo me dice
que perderse
es también un camino.
Que el mapa
se dibuja caminando,
aunque sea
sobre el abismo.
Movimiento III: La cartografía del cuerpo
(Exploración y naufragio)
LOS PUNTOS CARDINALES
3.1. NORTE: LA VEHEMENCIA
Todavía siento
tu mano trémula
tras de mí,
rozando mi cintura.
Todavía siento
tus ojos negros,
brillantes y penetrantes,
clavados en los míos
al girarme para mirarte.
Siendo allí una adolescente,
pero sin serlo,
aún así siéndolo.
Todavía siento
tu aliento cálido,
entrecortado,
en mi cuello.
Y en ese instante,
un beso inesperado,
flotando entre tus brazos,
vaporosa…
Como una nube
que flota en el cielo.
Como una pluma
que acaricia el aire.
Siendo allí mi primer beso,
pero sin serlo,
aún así siéndolo.
No recuerdo
cómo ni cuándo
el bolso y las llaves
cayeron de mis manos.
No recuerdo el modo
ni el tiempo
en que nuestros labios
enmudecieron,
y nuestros ojos
se turbaron.
Sólo recuerdo
el Faro de Mera,
divisando las rías
de A Coruña y Ares.
Sólo recuerdo
las olas batiéndose,
y el olor a mar,
mar que huele a mar,
y nuestros pies descalzos.
Sólo te recuerdo a ti,
grandioso.
3.2. SUR: LA NECESIDAD
Vives en mí
como una eterna quimera.
Y aún viviendo en mí,
no soy libre para amarte.
Habitas mi prisión
de desamor.
Y en tanto habitas en ella,
hallo en ti mi liberación.
Hoy he pensando en ti.
Mañana, la sal en la piel
recordará tu nombre.
Estaré en la Playa de Lourido,
buscando tu sombra
en cada ola que se retira.
¿No puedes verme?
Me conformo con casi nada,
y lo poco que me das
es todo lo que tengo.
Y al serlo todo, eres.
Y si un ápice de tu alma
mermase, dejarías de ser.
3.3. ESTE: EL CAPRICHO
He inventado
un sofisticado artilugio.
Pulsando un interruptor,
detengo el tiempo.
¡Apresúrate, ven!
Huyamos juntos.
Te llevaré a lugares únicos
de la costa de Galicia:
pazos, bosques, manantiales,
islas, faros y arenales.
Nos bañaremos en las aguas
del Cantábrico y del Atlántico.
Te cautivarán las Rías Altas,
paraíso de los acantilados.
Viajaremos hasta el fin del mundo,
hasta dónde muere el sol,
al Cabo de Finisterre.
En la playa Langosteira,
comeremos percebes,
navajas, lubina del día,
y un Albariño bien fresco.
Y en la tierra mágica,
te cubriré de seda,
con un paño de rojo carmesí.
3.4. OESTE: LA DECEPCIÓN.
Te esperé toda la mañana
en la rosa de los vientos,
flor de las ventiscas,
del Puerto de Dexo.
Sentada con los delfines
de azul gresite,
que señalan los puntos cardinales
de las brisas y los anhelos.
Pero tú no estabas.
Y volví por la tarde,
pero no llegabas.
-Vientos del oeste - dije,
estremecida-,
que venís del cálido océano,
abrigadme,
que estoy tiritando,
arropadme,
que estoy temblando.
Y los vientos impasibles,
nada hicieron.
Y yo me quedé allí,
con mi fábula ilusoria,
con el frío entre mis huesos,
y mi corazón helado.
Así tracé el mapa de mi piel:
Norte fue la memoria
que me inventa,
Sur la herida
que me habita,
Este el futuro
que nunca llegó,
Oeste la verdad
que congeló la sangre.
Cada dirección,
un amor diferente.
Cada amor,
un país donde naufragué.
Y en el centro de todos,
la rosa de los vientos girando
sobre el mismo vacío.
Interludio II: El diario de a bordo
(Apuntes íntimos del viaje)
Viento Este.
<<Hoy el mar
tenía sabor a juramento.
Pero las promesas
son islas de arena
que la marea alta
borra al amanecer>>.
Noche del Oeste.
Hoy escribí:
<<El frío
tiene forma de silueta>>.
Y quemé la página
para calentarme.
Las cenizas volaron
hacia el norte.
Ahora entiendo:
eran palabras
cuya única utilidad
era alimentar el fuego
que nos impide
morir de frío.
Amanecer en el Sur.
Esta línea:
<<la necesidad
es la sombra más alargada>>.
La tinta se corrió
con la lluvia,
como si el papel sollozara
la verdad que contenía.
Entre líneas,
se lee aún:
<< no hay suficiente luz
en el cielo
para acortar
las tinieblas>>.
Crónica del Norte.
<<Solo queda una mancha,
quizás de aquel beso
que nunca se secó>>.
Última anotación, sin coordenadas.
<<El viaje
no se mide en millas,
sino en capas de piel
Hoy soy más ligera
y más vieja.
Hoy, por primera vez,
la brújula calla
y el silencio
suena a destino>>.
Y más abajo,
añadido después:
<<El deseo
es la única geografía
que se agranda
mientras la recorres.>>
Movimiento IV: La Anatomía de las Ruinas
(Análisis y diagnóstico)
ESTADOS
4.1. CRISIS
Un campo sin lindes
los cerca.
Cada suceso,
un dardo con propósito.
Propietarios
de un nido vacío,
ni un escombro
para reconstruir.
Se pierden
entre lo lógico
y lo no razonable,
que es perderse
en un desierto de espejos.
Escúchame,
sin interrumpirme.
<<Algo es lo que me falta>>,
dice sin demasiados ánimos.
Lamentos infundados.
Sentimentalismo ejecutado.
Manantial de tormentos,
enlazados.
Le duele pensarlo.
No es feliz.
Su aguante se derrumba.
No puede soportarlo.
Comprende su frustración.
4.2. EL DESENGAÑO
Las palabras son sólo
letras que el viento se lleva.
Si no hablasen,
no habría promesas
y se evitarían
el preguntarse
por la sinceridad
que encierran.
Y ese sonido fugaz
no los alerta ante nada,
no les sirve de consuelo.
Los sacia, no obstante,
como un oasis,
cuando sus pasos
sólo caminan
por un desierto.
Si su incertidumbre
le enseñara a vivir
sin las lágrimas
que salpicas sus mejillas,
sería mujer de hielo.
Pero ella
es el crujir de la escarcha:
el lento declive del iceberg
desdibujándose en la lejanía.
4.3. EL FINAL
Telarañas sin criaderos
es la vida sin arroyos.
Gaviota que escapa al mar,
rompiendo la ociosa atadura
de tus llaves
para inventar un sendero
en la espuma.
Escapaste gloriosa de ti misma
y sin escaparate de retorno.
4.4. SEGUNDAS OPORTUNIDADES
Recuerdos sin retorno.
Lo que siempre fue profundo,
nunca se borrará.
Horror sin poseer.
Contradicción en los dichos.
Oscuridad
de lo que es
o no lo mejor.
Falta de experiencia
cuando son casi dueños.
Si un disco rayado se para,
ellos encenderían
todas las melodías
de la ciudad
por hallar un esbozo
de alegría
que los aventajara
hacia la felicidad.
Después del naufragio,
viene el inventario
de los restos.
Conté cada escombro,
clasifiqué cada astilla
del barco.
Aprendí los nombres técnicos
de todos mis hundimientos.
La razón fue mi tabla
de salvación
y también mi nueva pérdida.
Porque el amor no se cataloga,
sólo se habita o se abandona.
Interludio III: El peso de la evidencia
(Catálogo forense del naufragio)
Acta de hallazgos,
sitios de la catástrofe:
Ítem uno:
un nudo de voz atrapado
en la garganta.
Peso: 5 miligramos.
Estado: a punto de salir.
Ubicación: entre la tercera
y cuarta costilla.
Ítem dos:
tres mentiras
con olor a amapolas.
Embalaje: seda fina.
Fragilidad: extrema.
Caducidad: eternas
y fosilizadas de por vida.
Ítem tres:
el instante exacto
en que la sombra
superó la longitud
al cuerpo que la proyectaba.
Documentado,
fotografiado,
irrebatible.
Hora: el crepúsculo.
Testigos: ninguno
Ítem cuatro:
una teoría completa
sobre el colapso
de los universos paralelos
que habitaron una misma cama.
Conclusiones: ninguna.
Datos: excesivos.
Anexo: los cálculos demuestran
que dos almas
ocupando el mismo espacio
crean un vacío perfecto.
Ítem cinco:
la huella digital de un <<siempre>>
impresa sobre un <<nunca>>.
Contradicción: certificada.
Prueba irrefutable
de que el tiempo
también puede doblarse
hasta romperse.
Ítem seis(confidencial):
el manual de instrucciones
para desarmar un corazón.
Páginas: arrancadas.
Advertencia: <<no intentar
el reensamblaje
sin las piezas originales>>.
Piezas originales: perdidas
en el naufragio.
Ítem final, sin clasificar:
una rosa de los vientos
dibujada en la arena
con un palo,
por una mano temblorosa.
Anotación al margen:
<<aquí comenzó todo>>.
Movimiento V: El Catálogo y la Síntesis
(Sabiduría e integración)
TIPOS DE AMORES
5.1. AMOR PLATÓNICO
Mi corazón incómodo
es mi fortaleza,
mi recinto fortificado,
autoridad interior,
caudal oculto
de mis lágrimas.
Péndulo falto de equilibrio
son mis curvas,
sin sentido del ritmo
corriendo entre la multitud.
Con prisa nací entre algodón.
Me criaron entre sábanas blancas,
sobre un suelo de papel
y un cielo de colores.
Cuando despertó el capullo
de mi joven rosa,
regresé al mundo real.
La brisa me rodeó
con su silencio desde niña,
enseñándome a amar
de una forma diferente.
Desdichados
quienes aman
sólo con el pulso,
pero más desdichada
yo que amaba
con el peso total
de mi sombra.
Sentía su luz acercarse
y temblaba.
Era un río recorriéndome
las manos
y nunca quise la orilla:
preferí la hermosa fatiga
de quien se entrega al agua.
En realidad no merecía la pena,
él era un visitante de un instante
mientras yo era la dueña
de la eternidad que venía después.
A su lado, ocurría todo.
Y no ocurría nada
cuando él no estaba.
5.2. AMOR IMPOSIBLE
Me perturbaba su mirada.
El silencio lo ocupaba todo.
El viejo acordeón
dejó de tocar.
Fue la amarga despedida
de un amor que no volvió.
La única luz
de un espíritu triste:
los recuerdos.
A veces lo cubren todo
y no dejan lugar
para un futuro.
Un puñal en mi corazón
hace ya muchos años.
Nunca cesó de sangrar.
Como un torrente
la sangre fluía,
cada vez con más fuerza.
Cuando la herida se curó,
una cicatriz en mi pecho
marcó mi destino.
5.3. AMOR ADOLESCENTE
Su inocencia lo era todo.
El silencio,
el sentimiento más preciado.
Cuando se abrieron las puertas
de par en par de su alma,
dejó de ser
la niña ilusionada
por un rayo de sol al alba.
Su vida no fue un camino
de rosas,
pero nunca se le escuchó
quejarse.
Una vez se creyó reina,
y después no llegó
ni a doncella.
La lluvia moja los cristales
y las gotas que se deslizan
son lágrimas de sus pupilas.
La luna algún día amanecerá temprano
para no verla llorar.
El sol lucirá entre las estrellas
para ver dibujada
una sonrisa en su cara.
5.4. AMOR UNILATERAL
La potencia interminable
de su mirada,
ciego extraño.
El suspiro,
llanto poseído,
astuto guardián.
Persistencia encadenada,
enlace divino.
Clasificador de mis memorias.
Anzuelo sin caña,
pescador sin red.
¿Si te escurres,
cómo encontrarte?
¿Si no estás unido,
cómo separarte?
5.5. AMOR INCONDICIONAL
Sé como son sus ojos.
Adivino sus sentimientos,
frágiles y dóciles.
El murmullo de la brisa
derrumbaría el castillo de arena
que construyó con amor
en su inmenso corazón.
Si me preguntan algún día
quién fue aquella paloma
que se posó junto a mí
cuando estaba triste,
les diré que fue un halcón.
Y mi tormento desapareció
con la ascua encendida
de sus ojos al mirarme.
5.6. AMOR IMAGINARIO
Soñando con él,
figura imaginaria,
héroe sin espada.
Sabe que se escurrirá
entre sus manos,
resbalará sigiloso
y la mirará
por última vez.
Todo es impreciso
como el sol cuando se esconde,
caballeroso,
cediendo su puesto a la luna.
Es entonces,
entre las estrellas
y el cielo gris,
el instante en que ve sus ojos
y sus manos esposadas,
fervorosas de acariciarla.
De repente se da cuenta:
es miope.
Y lo que cree ver
sólo es un espejismo.
5.7. AMOR ILUSIONADO
Formas atenuadas.
Ternura al arroparlo
entre sus senos.
Esperando algo
que no llega nunca.
Su mano erguida
entre la cintura,
la otra colgada
entre sus piernas,
paciente.
A su lado, recostada
apoyada en él,
pero separados.
Con sus pequeñas alas
no son capaces de volar.
Todo así,
y todo más difícil.
Idénticos,
pero tan diferentes.
Atrás, a punto de romperse,
el espejo que los refleja.
Brillan por sí solos.
Al frente, dándoles la espalda,
ese cisne gris,
que lleva sus almas
impresas en el pecho.
Los guía con los ojos cerrados
y paso lento.
Hermoso cisne,
así son los humanos,
tan complicados…
5.8. AMOR INCOFESADO
Ese silencio...
Él la entiende,
pues descansa junto a ella,
la arropa en silencio.
La mira,
sin que lo note...
Intenta escapar.
Pero no puede evitar
quedarse.
Ocasionalmente se olvida...
Abrázala.
No, no lo hagas,
romperías la magia.
Eres como un truco.
El espectáculo moriría
si descubre la táctica.
Denota la razón.
Llévale una luz.
Cierra sus párpados.
Permítele soñar.
Es fácil.
5.9. AMOR INESTABLE
Está tan impregnado de ella
que ocupa cada saeta
del reloj.
Extraordinario,
eso le interesa,
pero no dispone de tiempo.
Perdón...
Ya sabe que va
a contarle un cuento.
No volverán sin duda
antes de la noche.
No se desanima
en el primer intento.
Reducir un intervalo
en un momento
es tan difícil
cambiar una vieja elegía
por un cuento de hadas.
De nada serviría.
5.10. AMOR SIN ESCRÚPULOS
Eres piedra lisa,
impenetrable.
¿Acaso es una prueba?
No te aparezcas.
(Y una voz baja:
Vente, acércate)
¿Para qué?
Te marchas sin respuesta.
Olores contagiosos
extienden su fragancia
al vacío.
Nos mueven,
marionetas sin protesta.
Un escalofrío:
pensarte.
5.11. AMOR DESTRUCTIVO
Pasa por esa vereda.
Mira las mismas piedras
agrupadas,
duras y compactas.
No ve la ranura
bajo la corteza,
algo se lo impide.
No presta atención a ello,
pero es lo esencial.
Su huella.
Parca,
trepa hacia la escalera,
intenta aprender
con tres peldaños
sostenidos por devoción,
son inseguros.
Un simple empujón duele.
Una señal.
Recordará
que no debe volver.
5.12. AMOR NO CORRESPONDIDO
Candelabro
que sujeta las velas
y se consumen
una tras otra.
Ese fósforo escondido
entre objetos sin valor
suelta su cera.
Arquea, ungüento graso.
No son tumultos,
no pretenden arrastrarse
ni domarse el uno al otro.
Sus sospechas son ciertas
y su modo de creer erróneo.
Falta de pulimento,
sin poder civilizarla.
Menoscabo.
Cambiarlos de lugar.
Desconocidos,
perspectiva espectacular.
Fragilidad,
actúa la impotencia de no poder.
Esa imagen.
Qué incrédulo!
Aguardando.
De todo ello se arrepiente.
La llave no abre la puerta,
sino encaja en la cerradura.
Te supliqué y sin siquiera una mancha.
No me perteneces.
Inaudito.
Maliciosa sonrisa
acaparándolo todo.
Después de navegar
por todos los amores,
después de ser
cada uno de ellos,
comprendí
que el amor no tiene doce caras,
sino una sola:
la que mira desde el centro
y reconoce en cada reflejo
una versión antigua
de sí misma.
Centro: De la Rosa de los Vientos
(Epílogo)
Tras navegar
por los cuatro puntos cardinales,
tras catalogar la ruina y el éxtasis,
me encuentro en el centro de la rosa:
el ojo quieto del huracán.
Aquí,
donde todos los amores son uno
y el viento guarda
un silencio de espuma,
comprendo al fin
a los amantes del columpio.
El lazo azul
era mi inocencia.
Las cadenas,
mis propios brazos.
El espejo de doble cara
era este poemario.
El poeta muerto,
cada versión de mí
que tuve que enterrar
para seguir.
Los puntos cardinales
no eran direcciones,
eran las cuatro paredes
de mi cuarto de crecer.
Los doce amores no eran tipos,
eran las doce horas del reloj
que tuve que vivir
para llegar a este instante.
Ellos,
los amantes del principio,
balanceándose en la playa,
con sus pies descalzos
y su huida imposible…
eran yo,
mirándome por primera vez.
El viaje no era hacia otro lugar,
sino hacia el centro
de esta rosa:
el punto donde finalmente
el poeta deja de llorar,
porque ha entendido
que la geografía del deseo
se dibuja al final,
con la tinta indeleble
de haberse perdido
en todos sus propios mapas.
Y aquí,
en el centro exacto,
donde todos los vientos
se calman,
sólo queda el latido del mar,
que siempre supo
que toda orilla
es el principio de otra travesía.


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